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enero 28, 2013

La historia de Helen Keller y su maestra Anne Sullivan

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Written by: Carlos Chen
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Helen Keller fue una de las mujeres más destacadas de su época, un ejemplo de superación a pesar de sus limitaciones. Helen nació en Tuscumbia, Alabama, en 1880. Cuando aún no había cumplido los dos años de edad quedó ciega, sorda y muda debido a una enfermedad que duró poco pero dejo una huella muy traumática para ella y su familia acaudalada. Helen Keller era considerada como una niña salvaje totalmente descontrolada, un caso considerado imposible. Especialmente porque en esa época los ciegos, sordos o mudos eran tratados como idiotas.

La inteligencia de Helen era prodigiosa, no sólo fue capaz de aprender su lengua en Braille, además hablaba francés, alemán, griego e incluso alguna lengua ya muerta, como el latín. Además, se doctoró en Ciencias y en Filosofía y Letras. Cuando tenía 31 años de edad se había convertido en la persona más famosa e influyente de Estados Unidos, en lo que se refiere a la dirección de la opinión pública. Fuerte defensora de los derechos de los discapacitados e impulsora de una fundación.

Sin embargo muchas personas no conocen que Helen Keller alcanzó todo su potencial gracias a su maestra Anne Sullivan. Su maestra vio en Helen una niña imcomprendida que necesitaba aprender, mientras que otros la consideraban una niña loca, idiota y sin ninguna oportunidad para ser exitosa.

Helen Keller antes de conocer a su maestra era una niña revoltosa que corría por todos lados sin control, sin conocimiento de lo que le rodeaba. Incluso algunas de las recomendaciones que le dieron a sus padres era que la enviarán a un manicomio porque no tenía esperanzas de cambiar su conducta. Recordemos que en esa época cualquier persona que sufría discapacidad era vista como loca, idiota e inservible. Sin embargo su maestra Anne Sullivan vio el potencial de Helen y le dio la forma a lo que todos hoy conocemos como una gran mujer, ejemplo de éxito y perseverancia.

 

Autobiografía de Helen Keller “Historia de mi vida”

Este fragmento de la autobiografía de Helen Keller describe como conocer a Anne Sullivan cambio su vida (nombre completo Anne Mansfield Sullivan).

 

El día más importante que recuerdo en toda mi vida es el día que conocí a mi maestra, Anne Mansfield Sullivan. Me maravillo al pensar en los inconmensurables contrastes que había entre las dos vidas que reunió ese encuentro. Era el 3 de marzo de 1887, tres meses antes de que yo cumpliera los siete años.

En la tarde de ese día memorable, yo estaba en el porche, muda, expectante; la agitación de mi madre y los correteos por la casa me sugerían que estaba a punto de suceder algo inusitado, así que fui a la puerta y aguardé en la escalinata. El sol de la tarde penetraba la madreselva que cubría el porche, y cayó en mi rostro. Mis dedos se demoraban casi inconscientemente sobre las hojas y capullos que acababan de brotar para saludar la dulce primavera sureña.Yo no sabía qué maravillas y sorpresas me deparaba el futuro. La furia y la amargura me habían acechado continuamente durante semanas, y una profunda languidez había sucedido a esta lucha apasionada.

¿Habéis estado alguna vez en el mar en medio de una densa niebla cuando parece que una tiniebla blanca y tangible nos encierra.y el gran buque, tenso y ansioso, avanza a tientas hacia la costa con plomada y sonda, y uno espera con el corazón palpitante a que algo suceda? Antes del comienzo de mi educación yo era como ese buque, sólo que no tenia brújula ni sonda, ni modo de saber a que distancia estaba el puerto. ”Luz ¡Dadme luz”, era el grito silencioso de mi alma, y la luz del amor brilló sobre mí en esa misma hora.

Oí pasos que se acercaban.Tendí la mano, suponiendo que era mi madre. Alguien la tomó, y quedé atrapada en los brazos de quien había llegado para revelarme todas las cosas y, sobretodo, para amarme.

Esa mañana, después de llegar, mi maestra me condujo a la habitación y me dio una muñeca. La habían enviado los niños ciegos del Instituto Perkins y la había vestido Laura Bridgman, pero yo solo me enteré de esto más tarde. Cuando yo hube jugado un rato con la muñeca, la señorita Sullivan deletreó lentamente en mi mano la palabra” muñeca”. Ese juego con los dedos me interesó de inmediato e intenté imitarlo. Cuando al fin logré trazar correctamente las letras, estaba embargada de placer y orgullo infantil.Corrí a la planta baja para ver a mi madre, alcé la mano y tracé las letras: m-u-ñ-e-c-a. No sabía que estaba deletreando una palabra, ni siquiera que existían las palabras; solo movía las manos en una imitación simiesca. En los días que siguieron aprendí a deletrear inadvertidamente muchas palabras, entre ellas alfiler, sombrero, gorra y algunos verbos como sentarse, levantarse y caminar. Pero necesité varias semanas con mi maestra para comprender que todo tiene un nombre.

Un día, mientras yo jugaba con mi muñeca nueva, la señorita Sullivan me puso en el regazo mi gran muñeca de trapo, deletreé muñeca y trato de hacerme comprender que esa palabra se aplicaba a ambas.Ese día habíamos tenido una riña por las palabras ”t-a-z-a” y ”a-g-u-a”. La señorita Sullivan.habia intentado hacerme comprender que ” t-a-z-a” era taza y que”a-g-u-a”era agua pero yo insistía en confundir las dos. Ella había optado por dejar ese tema por un tiempo, para retomarlo en la primera oportunidad. Me impacienté ante sus reiterados intentos y, tomando la muñeca nueva, la arrojé al suelo .Quedé encantada al sentir los fragmentos de la muñeca rota a mis pies.Mi estallido de cólera no fue seguido por pena ni arrepentimiento.Yo no amaba esa muñeca. En el mundo silencioso y oscuro donde yo vivía no había sentimientos fuertes ni ternura. Noté que mi maestra barría los fragmentos a un costado del hogar, y sentí satisfacción por haber eliminado la causa de mi incomodidad.Ella me trajo el sombrero,y supe que saldría a la cálida luz del sol. Este pensamiento -si una sensación sin palabras se puede llamar pensamiento-me hizo brincar de placer.

Caminamos por el sendero hasta la fuente, atraídas por la fragancia de la madreselva que la cubría. Alguien extraía agua y mi maestra puso mi mano bajo el grifo. Mientras el chorro fresco me empapaba una mano, ella deletreó en la otra la palabra agua, primero despacio, después de prisa. Me quedé en silencio, fijando mi atención en el movimiento de sus dedos. De pronto tuve una borrosa conciencia, como de algo olvidado, el estremecimiento de un pensamiento que regresaba; y de algún modo se me reveló el misterio del lenguaje. Supe entonces que ”a-g-u-a” significaba esa maravillosa frescura que rozaba la mano.Esa palabra viviente despertó mi alma, le dio luz, esperanza, alegría, la liberó. Aun había barreras, es verdad, pero barreras que podrían eliminarse con el tiempo.

Me fui de la fuente ansiosa de aprender que todo tenía un nombre, y cada nombre engendraba un nuevo pensamiento. Mientras regresábamos a la casa, cada objeto que yo tocaba parecía temblar de vitalidad: era porque lo veía todo con la extraña y nueva visión que me había embargado. Al trasponer la puerta recordé la muñeca que había roto. Fui a tientas hasta el hogar y recogí los trozos. Traté en vano de ensamblarlos.Entonces mis ojos se llenaron de lágrimas, pues comprendí lo que había hecho, y por primera vez sentí arrepentimiento y pesar.

Ese día aprendí muchas palabras y aún recuerdo cuáles eran, pero se que madre, padre, hermana y maestra estaban entre ellas, palabras que harían florecer el mundo para mí, ”como el cayado de Aarón con flores”. Habría sido difícil encontrar una niña más feliz que yo cuando me acosté, al final de esa día memorable jornada y reviví las alegrías que me había traído, y por primera vez anhelé que llegara un nuevo día.

 

La influencia que podemos ejercer en las personas puede ser mucho más grande de lo que podemos anticipar. Helen Keller llego a ser la mujer que fue gracias a su maestra. No debemos ignorar el poder que puede ejercer una buena influencia en nuestra vida. El mundo va por mal camino porque hoy día nuestros niños e incluso nosotros mismos nos rodeamos de malas influencias que en vez de crear, destruimos; en vez de solucionar, creamos más problemas.

 

Cartas de Anne Sullivan

20 de Marzo de 1887

“Esta mañana mi corazón esta transido de alegría: ha sucedido un milagro. La luz de la comprensión ha brillado sobre la mente de mi pequeña alumna, y, albricias, todo ha cambiado.

La salvaje criaturilla de hace dos semanas se ha transformado en una dulce niña. Está sentada junto a mí mientras escribo, el rostro sereno y dichoso, tejiendo una larga cadena de lana roja. Aprendió el punto esta semana, y está muy orgullosa de su logro. Cuando logró hacer una cadena que cruzaba toda la habitación, se palmeó el brazo y apoyó cariñosamente contra la mejilla la primera obra de sus manos. Ahora me permite besarla, y cuando está de buen talante se sienta un par de minutos en mi regazo; pero no me devuelve las caricias. El gran paso – el paso que cuenta – ya se ha dado. La pequeña salvaje ha aprendido su primera lección de obediencia, y el yugo le resulta leve. Ahora es mi grata tarea dirigir y modelar la bella inteligencia que comienza a asomar en su alma de niña. La gente ya ha notado un cambio en Helen. Su padre se asoma por la mañana y por la tarde cuando va y viene de su oficina, y la ve enhebrando alegremente sus abalorios o haciendo líneas horizontales en su tarjeta de costuras,y exclama:” ¡Qué tranquila está”. Cuando llegué, sus movimientos eran tan insistentes que daban la impresión de que había en ella algo antinatural, raro. También he notado que come mucho menos, un detalle que preocupa tanto a su padre que está ansioso por llevarla a casa.Dice que Helen echa de menos su hogar. No estoy de acuerdo con él, pero supongo que muy pronto tendremos que dejar nuestro pequeño refugio.

Helen ha aprendido varios sustantivos esta semana.Taza y leche le han causado mas problemas que otras palabras Cuando deletrea leche, señala la taza,y cuando deletrea taza hace la seña de verter o beber,lo cual indica que ha confundido las palabras. Aún ignora que todo tiene un nombre.

5 de abril de 1887

“Esta mañana debo escribir una líneas porque ha sucedido algo muy importante. Helen ha dado el segundo gran paso de su educación. Ha aprendido que todo tiene un nombre, y que el alfabeto manual es la clave de todo lo que desea saber.

En una carta anterior escribí que Helen había tenido más problemas con taza y leche que con otras palabras. Ella desconocía la palabra beber, pero hacia la pantomima de beber cuando deletreaba taza o leche Esta mañana, mientras ella lavaba, quiso saber como se decía agua. Cuando quiere saber el nombre de algo, lo señala y me palmea la mano. Yo deletrée y no pensé más en ello hasta después del desayuno. Entonces se me ocurrió que con la ayuda de esta nueva palabra podría solucionar la confusión taza-leche. Fuimos a la fuente,e hice que Helen sostuviera su taza bajo el chorro mientras yo bombeaba. Mientras el agua fresca brotaba, llenando la taza, deletrée ”a-g-u-a” en la mano libre de Helen. La estrecha cercanía entre la palabra y la sensación del chorro de agua fría en la mano pareció sobresaltarla. Helen soltó la taza y se quedó como transfigurada. Una nueva luz le iluminó el semblante. Deletreó agua varias veces. Luego se arrojó al suelo y me preguntó su nombre y me señaló la bomba y la glorieta, y de pronto se volvió para preguntarme mi nombre. Deletreé maestra. Entonces la niñera trajo a la hermanita de Helen, y Helen deletreó bebé y señaló a la niñera. Durante el regreso a casa estaba muy alborotada ,y aprendió el nombre de cada objeto que tocaba, de modo que en pocas horas había añadido treinta palabras nuevas a su vocabulario. He aquí algunas de ellas: abrir, puerta, cerrar, dar, ir, venir y muchas más.

P.D. No terminé mi carta a tiempo para despacharla anoche, así que añadiré una linea. Esta mañana Helen se levantó como una hada radiante. Ha volado de objeto en objeto, preguntando el nombre de todo y besándome de pura satisfacción. Anoche, cuando me acosté, se acurrucó contra mí sin que yo se lo pidiera y me besó por primera vez, y creí que mi corazón estallaría, tan colmado estaba de alegría.”

Fuente: Historia de Helen Keller también puedes leer en Wikipedia todos sus logros.



About the Author

Carlos Chen
Asesor y consultor de comunicación digital, con amplia experiencia en marketing, redes sociales, contra marketing y aplicación de la tecnología en los negocios. Trabajo en estos 2 últimos años en el equipo de campaña del Presidente Electo para el 2014-2019 en Panamá. Perfil de Carlos Chen en Google Plus






 
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