web analytics
Marketing en las Redes Sociales


Emprendedores

diciembre 4, 2012

Vídeo: Cómo comprar la felicidad

More articles by »
Written by: Carlos Chen
Etiquetas: , ,
Michael Norton



  • Follow Me on Pinterest



  • Follow Me on Pinterest

Michael Norton muestra los resultados de una investigación fascinante sobre cómo el dinero puede, en efecto, comprar la felicidad, cuando no lo gastamos en nosotros mismos. Prestemos atención a los datos sorprendentes sobre las muchas maneras en que los gastos en bien social pueden ser beneficiosos para nosotros mismos, nuestro trabajo, y por supuesto hacia otras personas.

Muchos de nosotros estamos de acuerdo con la frase que el dinero no puede comprar la felicidad, porque la hemos visto en religiones y libros de auto-ayuda, que el dinero no puede comprar la felicidad. En su exposición Michael Norton quiere mostrar que eso es falso (que el dinero no puede comprar la felicidad).

 

Resumen y transcripción de la charla de Michael Norton

Hace un tiempo, la CNN, escribió este interesante artículo sobre lo que le sucede a la gente cuando gana la lotería. Resulta que la mayoría de las personas piensan que si ganan la lotería sus vidas van a ser increíbles. Pero el artículo que escribió CNN trata de cómo sus vidas se arruinan luego de ganar la lotería.

Entonces, ¿qué sucede cuando la gente gana la lotería? En primer lugar, gastan todo el dinero y se endeudan, y en segundo lugar, todos sus amigos y los que alguna vez los conocieron, vienen a fastidiarlos para pedirles dinero. Y, de hecho, sus relaciones sociales se arruinan. Así que tienen más deudas y menos amistades de las que tenían antes de haber ganado la lotería.

Lo interesante de este artículo es que los lectores empezaron a comentar el artículo en internet. Los lectores en vez de hablar de cómo el artículo les había hecho darse cuenta de que el dinero no lleva a la felicidad, todo el mundo al instante empezó a decir: “¿Sabes lo que haría si gano la lotería?” Y a fantasear sobre lo que harían.

Dos comentarios que parecieron muy interesantes. Una persona escribió en: “Si yo gano, voy a comprar mi propia colina y sobre ella pondré una casita”. Y otra persona escribió: “Yo llenaría una bañera grande con el dinero y entraría en ella a fumarme un cigarro grande y a beber una copa de champán”. Y lo que sigue es peor: “Después, me haría fotografiar y haría decenas de copias. Todos los que me pidiesen dinero o tratasen de extorsionarme recibirían una copia de la foto y nada más.” Así muchos de los comentarios eran exactamente de este tipo, en que la gente con dinero se vuelve antisocial.

El dinero, a menudo, nos vuelve muy egoístas y hacemos cosas solo para nosotros mismos. Bueno, tal vez la razón por la que el dinero no nos hace felices es porque siempre lo gastamos en cosas equivocadas, y, en particular, en nosotros mismos. Entonces Michael Norton y su equipo se pregunto ¿Qué pasaría si hiciésemos que la gente gastase más dinero en otras personas? Si en vez de ser antisociales, fuésemos un poco más pro-sociales con el dinero.

Entonces pidieron  a un grupo de personas que hagan lo que suelen hacer, gastar dinero en ellos mismos, y pidamos a otro grupo que lo gaste en otros, y midamos su felicidad y veamos si, en verdad, llegan a ser más felices. Primero lo hicimos así: en una mañana, en Vancouver, fuimos al campus de la Universidad de Columbia Británica y nos acercamos a la gente y les preguntamos: “¿Quieres participar en un estudio?” Ellos dijeron: “Sí”. Les preguntamos qué tan felices eran, y luego les dimos un sobre. Y uno de los sobres tenían una nota que decía: “De aquí a las 5 p.m. de hoy, gasten este dinero en sí mismos”. Y les dimos algunos ejemplos de cómo podían gastarlo.

A las personas del otro grupo, por la mañana, les dimos un papelito que decía: “De aquí a las 5 p.m. de hoy, gasten este dinero en otros”. En el interior del sobre también había dinero. Y jugamos un poco con la cantidad de dinero que les dimos. Así que algunas personas recibieron esa nota y USD 5, mientras que otras recibieron la nota y USD 20. Se tomaron el día e hicieron lo que querían hacer. Constatamos que realmente gastaron el dinero de la manera que se lo pedimos.

Los llamamos por la noche y les preguntamos en qué lo gastaron y qué tan felices eran ahora. ¿En qué lo gastaron? Bueno, eran universitarias, así que lo gastaron en cosas para sí mismas como pendientes y maquillaje. Una joven dijo que compró un muñeco de peluche para su sobrina. Otros dieron dinero a personas sin hogar. Vimos una gran influencia de Starbucks. Así que si les dan USD 5 a universitarios, estos correrán a Starbucks a gastarlo lo más rápido posible. Algunos se compraron un café, como siempre, pero otros dijeron que compraron un café para alguien más. Así que fue la misma compra, para sí mismos o para otra persona.

¿Qué encontramos cuando los llamamos al final del día? Los que gastaron el dinero en otras personas estaban más felices. No ocurrió nada con los que lo gastaron en sí mismos. No estaban menos felices, simplemente no hizo mucho por ellos. La otra cosa que vimos es que la cantidad de dinero no importa tanto, no importa la cantidad de dinero que gastaron. Lo que realmente importa es que lo gastaron en otra persona y no en sí mismos.

Por supuesto, se trata de universitarios en Canadá, no de la población más representativa del mundo. Pertenecen a un grupo acomodado. Entonces, quisimos ver si esto era cierto en todas partes del mundo o solo en los países ricos. Así que nos fuimos a Uganda y realizamos un estudio muy similar.

Lo que vimos fue realmente sorprendente, porque hay características universales humanas sobre lo que se hace con el dinero y también grandes diferencias culturales en lo que se hace. Así que para ser felices no tenemos que hacer cosas increíbles con el dinero. Podemos hacer cosas pequeñas, triviales y aún así obtener estos beneficios.  Así que en casi todos los países del mundo de los que tenemos estos datos, las personas que dan dinero para obras de caridad son más felices que las que no lo dan.

La investigación también se enfoco en algunas empresas y hacer algo muy similar a lo que se hizo en Uganda y Canadá. En este caso la investigación se realizo con personal de ventas en Bélgica. Trabajan en equipos para vender a médicos y tratar de persuadirlos para que compren medicinas.

A ciertos equipos, se les dio dinero para ellos mismos y que lo gastaran en sí mismos a su antojo, tal como lo hicimos con los estudiantes canadienses. Pero a otros equipos se les dio 15 euros para que los gastaran en alguno de sus compañeros de equipo, que les compraran un regalo y se lo dieran.

Lo que se pudo observar es que los equipos que fueron prosociales vendieron más que los equipos que tomaron el dinero para ellos mismos. Una manera de verlo es que por cada 15 euros que le dan a la gente para sí misma, se lo echan al bolsillo y no hacen nada diferente que antes. No ganan nada con ese dinero. De hecho pierden dinero porque no les motiva a ser mejores. Pero cuando les damos 15 euros para gastar en sus compañeros de equipo, les van tan bien en sus equipos que se obtiene realmente una enorme ganancia con este tipo de inversión.

Norton también realizo el mismo experimento con los equipos de Dodgeball. A ciertos equipos les dimos dinero para que lo gastaran en sí mismos. A otros, les dimos dinero para gastar en sus compañeros de juego. Los equipos que gastaron el dinero en sí mismos jugaron igual que siempre. Los que gastaron en los demás, se convirtieron en equipos diferentes y, de hecho, todavía no lo han gastado todo y ya dominan en la liga. A través de todos estos diferentes contextos de la vida personal, profesional y aun de las cosas más simples como los deportes en los colegios, vemos que gastar dinero en otras personas tiene un mayor retorno que gastarlo en nosotros mismos.

Si piensan que el dinero no puede comprar la felicidad no lo están empleando bien. Esto no quiere decir que debemos comprar este producto en vez de este otro y que esa es la manera de hacernos más felices. Se trata de dejar de pensar en qué producto comprar para nosotros mismos y, por el contrario, tratar de dar algo a otras personas. Por suerte, podemos ofrecerles una oportunidad.

Definitivamente este vídeo ha confirmado lo que ya sabía: El problema del dinero no esta en el dinero en sí, sino en nuestra perspectiva egoísta de administrarlo. Muy bien dice la Biblia es mejor dar que recibir. Para ver el vídeo hacer clic en el centro de la siguiente imagen:



About the Author

Carlos Chen
Asesor y consultor de comunicación digital, con amplia experiencia en marketing, redes sociales, contra marketing y aplicación de la tecnología en los negocios. Trabajo en estos 2 últimos años en el equipo de campaña del Presidente Electo para el 2014-2019 en Panamá. Perfil de Carlos Chen en Google Plus





 
Más en Motivacion & Coaching (5 de 37 artículos)
Michael Jordan


Estas son 19 frases con imágenes con palabras motivadoras para ...